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Ecuador: ’Es posible llevar a cabo una
acción colectiva, consciente y democrática, para dirigir nuestras vidas y
organizar la sociedad mundial de otra manera’

Presidente Correa: Los «Objetivos del Milenio» limitan aspiraciones de cambio social

Rafael Correa Delgado*
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Discurso
pronunciado por el Presidente de Ecuador Rafael Correa Delgado ante la
Sexagésima Segunda Asamblea General de la Organización de Naciones
Unidas. Abordó tesis sobre las cuales se asienta la nueva política del
Estado, conceptos de cambio en el modelo económico y las limitaciones de
los denominados Objetivos del Milenio ante la dramática situación
mundial. |
28 de septiembre de 2007
Señor Presidente; Excelencias; señores Jefes de Estado y de Gobierno y Representantes de los Gobiernos del Mundo:
Permítanme iniciar esta intervención
reflexionando sobre el compromiso de lucha contra la pobreza, vigente
desde septiembre de 2000, cuando 189 países suscribieron la declaración
de los Objetivos del Milenio (ODM). En virtud de ese acuerdo nos
comprometimos a cumplir, hasta 2015, con algunos propósitos básicos en
el camino al Desarrollo Humano.
LIMITACIONES DE LOS «OBJETIVOS DEL MILENIO»
Hoy, desde un
gobierno que ha proclamado en el Ecuador una revolución ciudadana,
democrática, ética y nacionalista,
quisiéramos proponer algunas reflexiones críticas sobre el propio
concepto de los ODM, sus limitaciones, y los peligros que entrañan
agendas mínimas de esta naturaleza, sobretodo frente a las profundas
asimetrías sociales y económicas que vive el planeta.
La primera limitación en los ODM es que
constituyen un mínimo como estrategia para disminuir la pobreza. Nuestra
meta es ir mucho más allá de tales mínimos, profundizando los objetivos
e incorporando muchos otros. El hecho de suscribirnos de manera
exclusiva a un enfoque de necesidades mínimas, como el que plantean los
ODM, implica un alto riesgo, al buscar satisfacer conciencias, pero
limitando las aspiraciones de cambio social.
De esta
forma, podemos asumir que existen dos umbrales que nos permiten
caracterizar la vida de las personas. El primero tiene que ver con las
capacidades indispensables en los seres humanos para subsistir dentro de
la sociedad, capacidades sin las cuales una vida no podría llamarse
siquiera humana. El segundo umbral se refiere a las capacidades que le
permitan a cada uno realizarse como persona dentro de esa sociedad.
Estamos hablando, por tanto, no solo de subsistencia, sino del derecho a
gozar de una vida digna de ser vivida.
NO A LOS OBJETIVOS MÍNIMOS
Señor Presidente, Excelencias:
Creemos que tener
la meta de vivir con un dólar más un centavo al día, para,
supuestamente, superar la pobreza extrema, o evitar morir
prematuramente, como podría colegirse de los ODM, no significa llevar
una vida digna.
El
desarrollo de políticas públicas en un país que pretende un cambio
radical, como el caso ecuatoriano, no puede conformarse con alcanzar
objetivos mínimos. Obviamente evitar la muerte prematura de los niños y
niñas o de las madres gestantes, resulta un objetivo incuestionable.
Sin embargo, centrándonos sólo en aquello, corremos el riesgo de
conformarnos con que la vida humana sea simplemente un proceso de
resistencia que tenga como fin alargar unas horas más la existencia de
las personas.
OBJETIVOS COMUNES SOBRE MÁXIMOS SOCIALES
Proponemos, en
consecuencia, objetivos comunes no sólo sobre mínimos de vida sino sobre
máximos sociales. Por ejemplo, consideramos que es posible compartir
identidades diversas, construir y recuperar espacios públicos,
garantizar el acceso a la justicia, tener un trabajo que garantice el
derecho a ganarse el propio sustento, tener tiempo para la
contemplación, la creación artística y la recreación, objetivos que ya
se encuentran en el Plan Nacional de Desarrollo que ha puesto en
vigencia el Gobierno del Ecuador.
De esta forma, renunciamos a la idea de
que el presente es una pura fatalidad histórica frente a la cual
claudicamos buscando mínimos claramente elementales.
Más aún, la perspectiva de conformarse
con mínimos supone también la legitimación de la realidad que vivimos,
ya que tales mínimos no buscan trastocar las distancias ni las
relaciones de poder entre los sujetos ni entre las sociedades. Es decir,
también abogamos por el reconocimiento de una igual dignidad para
todos los seres humanos.
El conceder a algunas personas unos
mínimos debe ser, a lo sumo, un objetivo emergente y temporal, y jamás
debe considerarse como un modus operandi de la política pública, dado que supone situar al «beneficiario»
en una posición de inferioridad frente a los demás. En otras palabras,
supone no reconocer su idéntica dignidad humana frente al resto. De
hecho, no es casualidad que burocracias internacionales como el Banco Mundial proponga siempre hacer “poverty reports” y nunca se le haya ocurrido hacer “inequality reports”.
Por ello,
quizá la mejor estrategia de reducción de la pobreza con dignidad es la
reducción de las distancias sociales, económicas, territoriales,
ambientales y culturales. De esta manera, uno de nuestros objetivos
principales de gobierno es disminuir las iniquidades en un marco de
desarrollo endógeno, de inclusión económica y de cohesión
social-territorial, tanto interna como en el marco del sistema global.
DDHH Y VALORES UNIVERSALES CONTRA PROGRAMAS SOCIALES QUE FRAGMENTARON LA SOCIEDAD
En este mismo
sentido, buscamos imponer en Ecuador el imperio de los derechos humanos y
de valores universales. Por el contrario, lo que la larga y triste
noche neoliberal postuló, desde una perspectiva asistencial de
compensación por las consecuencias resultantes del absolutismo de
mercado, fueron programas sociales que terminaron fragmentando a la
sociedad en tantas partes como grupos sociales puedan existir.
Sin embargo, un proyecto nacional y un
cambio de las relaciones de poder dentro de una sociedad, no significan
una suma de fragmentos, pretendiendo que, por un azar del destino,
adquieran sentido y coherencia y se unan como las partes de un
rompecabezas, incluso a pesar de no contar con todas las piezas que lo
integran.
Es indispensable trazar un proyecto
compartido, que debe estar en constante rediseño, y que justamente tenga
como objetivo el que todos deseemos ser parte del mismo. Por ello, en
Ecuador construimos el Plan Nacional de Desarrollo
en forma democrática, porque entendemos que sin la participación de
todos en las decisiones fundamentales de la sociedad, ningún país podrá
legitimar y volver más eficientes sus decisiones políticas.
Se trata, en suma, de cambiar una
práctica política aplicada por los sectores tradicionales, con su
tecnocracia y elitismo, para devolver la palabra y la acción a quienes
deben ser los dueños, protagonistas y beneficiarios de las políticas
públicas.
Además, quisiera señalar que los ODM
adolecen de una visión de desarrollo apegada a criterios de consumo, y
de una estrategia ligada a los procesos de liberalización económica.
Nuestra
mirada de desarrollo es muy diferente: entendemos por desarrollo la
consecución del buen vivir de todos, en paz y armonía con la naturaleza y
la prolongación indefinida de las culturas humanas.
PROPUESTA ECUATORIANA PARA REDUCIR CO2: CONSERVAR PETRÓLEO EN TIERRA
En este sentido,
nos complace sobremanera que en esta Asamblea se haya debatido
ampliamente sobre los efectos devastadores e injustos del cambio
climático. El Ecuador ha traído una propuesta concreta e innovadora para
contribuir a la reducción de emisiones de CO2 y a la conservación de
la biodiversidad con nuestro proyecto Yasuní-ITT.
La iniciativa
plantea el compromiso de no explotar cerca de 920 millones de barriles
de petróleo y así evitar la emisión de alrededor de 111 millones de
toneladas de carbono provenientes de la quema de combustibles fósiles.
Sin embargo, esto implicará dejar de
recibir ingentes inversiones y cerca de 720 millones de dólares anuales,
cantidad muy significativa para la economía ecuatoriana. Estamos
dispuestos a hacer este inmenso sacrificio, pero demandando la
corresponsabilidad de la comunidad internacional (sobre todo los países
desarrollados, principales depredadores del planeta) y una mínima
compensación por los bienes ambientales que generamos.
Éste sería
un extraordinario ejemplo de acción colectiva mundial (bajar de la
retórica a hechos concretos, a la práctica) que permita no solo reducir
el calentamiento global para beneficio de todo el planeta, sino también
inaugurar una nueva lógica económica para el siglo XXI, donde se
compense la generación de valor y no solamente la generación de
mercancías.
DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Al hablar de
culturas, nos alegra también que la Asamblea de las Naciones Unidas haya
adoptado hace pocos días la Declaración de los Derechos de los Pueblos
Indígenas copatrocinada en forma muy activa por el Ecuador, instrumento
que ha debido esperar más de 20 años para su aprobación y que será la
carta fundamental para la protección de los derechos humanos de nuestros
pueblos aborígenes.
PARA ECUADOR NO EXISTEN SERES HUMANOS ILEGALES
Finalmente, ese
buen vivir del que estamos hablando presupone también que las
libertades, oportunidades y potencialidades reales de los individuos se
amplíen. En este sentido, la paradoja inmoral de que por un lado se
promueva a nivel global la libre circulación de mercancías y de
capitales buscando la máxima rentabilidad, pero, por otro lado, se
penalice la libre circulación de personas buscando un trabajo digno, es
sencillamente intolerable e insostenible desde un punto de vista
ético.
Para el Gobierno
del Ecuador no existen seres humanos ilegales y las Naciones Unidas
deben insistir sobre este punto. No hay tal cosa como seres humanos
ilegales. Eso es inadmisible. Y estamos trabajando activamente por
promover un cambio en las vergonzosas políticas migratorias
internacionales, sin olvidar, por supuesto, que nuestra mayor
responsabilidad es la construcción de un país que ofrezca las garantías
de una vida digna como mecanismo de prevención del éxodo forzado por la
pobreza y la exclusión.
NO HAY FIN DE LA HISTORIA E IDEOLOGÍAS
Señor Presidente, Excelencias:
No debemos
engañarnos frente a quienes proclaman el fin de las ideologías, el fin
de la historia. Los sectores conservadores quieren hacernos creer que
vivimos en el mejor de los mundos posibles y que hay que abandonar
cualquier intento de cambio, cualquier intento de construcción de
nuestra propia identidad individual y colectiva, cualquier intento de
construcción de nuestra historia.
Frente a esa concepción del mundo,
mezquina y autocomplaciente, nosotros sostenemos que es posible llevar a
cabo una acción colectiva, consciente y democrática, para dirigir
nuestras vidas y organizar la sociedad mundial de otra manera, con un
rostro más humano. Nuestro concepto de desarrollo nos obliga a
reconocernos, comprendernos y valorarnos unos a otros, a fin de
posibilitar la autorrealización y la construcción de un porvenir
compartido.
Es a la construcción de ese mundo, de ese sueño, que el Ecuador quiere invitarlos.
Señoras y señores, muchas gracias.
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Rafael Correa Delgado Economista y Académico. Presidente de la República de Ecuador.
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