|
Hay españoles que desconocen lo que les ocurrió en Ayacucho hace más de 180 años

Crónica de una agresión: la derecha fascista contra América Latina y el Caribe

Altercom*
Sergio Rodríguez Gelfenstein*
 |
Nada
fue casual. No fue un impulso del momento lo que llevó a Juan Carlos de
Borbón a salirse de sus casillas ante los certeros y justos
planteamientos del Presidente Chávez durante la Cumbre Iberoamericana de
Santiago de Chile. Ni tampoco fue gratis la reacción del Presidente
español Rodríguez Zapatero. Buscaba en el escenario internacional el
oxígeno político que necesita en el contexto político de su país ante el
acoso del partido franquista – llamado impúdicamente Partido Popular. |
25 de noviembre de 2007
Pareciera que Rodríguez Zapatero –a diferencia de Juan Carlos- tiene algo de vergüenza y ya el domingo 11 declaró que "las relaciones con Venezuela no se verán afectadas”.
Pero, si pensó que los autodenominados populares le iban a dar descanso
porque –por primera vez desde que empezó su gobierno- Aznar lo llamó
por teléfono para agradecer su defensa, se equivocó, ya que sin tregua
alguna el secretario de comunicación de ese partido, Gabriel Elgorriaga,
aseguró que el incidente ha sido consecuencia "de la imprevisión, de la negligencia y de la falta de capacidad de actuación" del Presidente Zapatero.
En todo caso, podemos confirmar que nada
fue casual cuando para analizar en su dimensión real los
acontecimientos recurrimos a la historia y a los hechos que siempre dan
la luz necesaria.
Ya en 2001, antes
de que Vicente Fox cumpliera su primer año como Presidente de México,
José María Aznar, entonces Presidente del estado español, buscó una
alianza estratégica con el ex gerente general de la Coca-Cola mexicana y
su partido Acción Nacional (PAN).
Así, en noviembre de ese año se celebró en Ciudad de México una reunión en la que los partidos de orientación demócrata cristiana (DC) y los autodenominados “populares” (PP), se fusionaron con otras organizaciones de derecha para crear la «Internacional Demócrata de Centro», sin abandonar su apelativo de demócrata cristiano. Esta reunión trataba de insertarse en una
tendencia mundial de las posguerra fría orientada hacia un
desdibujamiento de las ideologías que llevó a que la mayor parte de los
partidos del sistema se comenzaron a autocalificar como de “centro”.
En la búsqueda de la cohesión paralizadora y desideologizada, ya nadie
asumía posiciones políticas de principios por lo cual ahora tanto la
izquierda como la derecha eran de centro. Algunos años antes Fukuyama
había predicho el “fin de la historia” .
En 1999 se
habían producido reajustes programáticos y organizativos cuando los
autodenominados partidos populares unidos con la democracia cristiana
(DC) crearon la «Internacional Demócrata Cristiana y Popular» (IDC). De esta forma, se
producía en los hechos y de manera pública, una definición que ubicaba a
la DC en la derecha, abandonando de manera radical su slogan de origen, cual era la opción por los pobres y su orientación progresista.
Con esta decisión, estos partidos
buscaban alejarse –por lo menos en la forma– de su carácter conservador y
democratacristiano siguiendo las directrices que ya Aznar había dado a
su autodenominado PP.
Así mismo, este
desplazamiento hacia el centro los debería un arreglo táctico que les
permitiera insertarse en sectores sociales donde no habían podido llegar
y en los que campeaban partidos también de centro, pero a la
“izquierda” vinculados a la Internacional Socialista (IS).
Debemos recordar que en América Latina
se identificaban como DC, el partido de ese nombre liderado por Eduardo
Frei Montalva, artífice y promotor del golpe de estado contra Salvador
Allende; y en El Salvador y Guatemala aquéllos que dirigidos por José
Napoleón Duarte y Vinicio Cerezo gobernaron en medio de las peores
violaciones a los derechos humanos. Asimismo, en Venezuela, el Partido
Social Cristiano COPEI, adhirió a esta corriente ideológica y formó
parte del funesto sistema bipartidista de la Cuarta República.
En la reunión de Ciudad de México, con
el apoyo de Fox y el PAN, Aznar cobró el protagonismo que deseaba y
clavó sus pezuñas en lo que denominaba un área estratégica para irradiar
su idea de recuperación y fortalecimiento del espacio hispanoamericano.
A España le cabría el papel de articulador de
políticas entre la Comunidad Europea y Estados Unidos hacia América
Latina, en bien de defender a Occidente de “ideas totalitarias y
ajenas”.
El contexto de la reunión –realizada dos
meses después de los ataques terroristas a las Torres Gemelas de Nueva
York– hizo que estos partidos se “compraran” de manera íntegra el
discurso estadounidense de lucha contra el terrorismo, transformándose en paladines del sostén la unipolaridad que Estados Unidos le impuso al mundo a partir de ese momento.
Claro, Aznar había ideado este cargo de
Presidente de la IDC, con la intención de renunciar a postularse a la
reelección como Presidente del Estado español en 2004, en su afán de
aspirar a encabezar la Comisión Europea. No ocurrió ninguna de las dos
cosas. Cuando se dio cuenta que no tenía posibilidades de obtener el
cargo europeo, optó por lanzarse nuevamente a la candidatura
presidencial y perdió en marzo de 2004 –mentira por medio– al tratar de
engañar al pueblo español sobre el origen de los atentados terroristas
de Madrid unos días antes de los comicios.
Es indesmentible la
participación de Bush y de Aznar, de los gobiernos de Estados Unidos y
de España en el golpe de estado de abril de 2002 en Venezuela, tal como
fue reconocido y revelado por el ministro de Relaciones Exteriores del
estado español primero en un programa de televisión y posteriormente en
la Cámara de Diputados..
Pero, una vez que el pueblo venezolano
derrotó esa intentona y posteriormente el sabotaje petrolero de fines de
2002 y comienzos de 2003, el imperialismo y el fascismo se dieron a la
tarea de buscar nuevas opciones para debilitar y, en última instancia,
derrocar al gobierno del Presidente Chávez. Con
ello se pretendía echar atrás el proceso de transformaciones que vive
América Latina y el Caribe que apunta hacia la construcción de un bloque
de naciones independientes, soberanas y autónomas que unidas puedan
luchar por un futuro mejor para sus pueblos, que tengan mayor voz y
fuerza para lograr espacio de actuación en el agresivo escenario
internacional unipolar instaurado por Estados Unidos después del 11 de
septiembre de 2001.
Este es el contexto que lleva a José
María Aznar a buscar refugio en Bush, a quien acude para cobrar su deuda
por el apoyo prestado a la cruzada iniciada por Estados Unidos y Gran
Bretaña en Irak y en la que España participa como socio menor. Ahora se
trataba de iniciar su cruzada fascista por el mundo para salvaguardar
las ideas de la extrema derecha fundamentalista y retrógrada que veía
que grandes sectores políticos, sociales y populares se comenzaban a
movilizar en todas las latitudes a favor de la paz y de la preservación
de la vida en el planeta.
En noviembre de
2002 Aznar había creado la Fundación de Análisis y Estudios Sociales
(FAES), de la cual se erige –no elige– como Presidente en la directiva
que incluye a los más importantes dirigentes del autodenominado Partido
Popular y para dar una imagen de “amplitud democrática y de consensos” .
También es llamado a formar parte del patronato el dirigente socialista
Miguel Boyer, ministro en el gobierno de Felipe González. En noviembre
de 2002 ya el “socialista” Boyer exponía que estaba “impresionado de la eficacia, no sólo económica, de la política del PP como Gobierno y como partido” y agregaba que la FAES sería su nueva casa. Ésta, se proponía ser “laboratorio de ideas y fuente de iniciativas que sirvan de base a la acción del partido.”
Aznar y su Fundación se volcaron hacia América Latina. FAES le daba un espacio de acción política con el que “guardaba las formas” para su injerencia en tanto ejercía, “elegido por el pueblo español,” como Presidente del Estado.
Encontró en el Partido Acción Nacional y
en el Presidente mexicano Vicente Fox su principal aliado para tratar
de impedir la marea que amenazaba tsunami de autonomía de los pueblos de
la región. Fueron derrotados de manera contundente
en Mar del Plata y con ello fue desechada la posibilidad de establecer
Acuerdo de Libre Comercio de América Latina para siempre. Ahora, la
tarea de las tareas consistía en dividir los pueblos del continente,
apostando a establecer Tratados de Libre Comercio bilaterales o
subregionales que impidieran desarrollar los mecanismos de integración y
unidad no hegemónica que se comenzaban a gestar entre nuestros países.
En este año, 2007, Aznar elabora y
publica una propuesta política para nuestro continente titulada “América
Latina, una agenda de libertad”. Realizar un estudio de este manifiesto
fascista para América Latina parece necesario, pero llevaría muchas
cuartillas. Para objetos de este artículo, nos limitaremos a recrear
algunos elementos válidos para el análisis.
En la presentación
elaborada por el mismo José María Aznar se trazan elementos que nos
permiten entender su actuación y la de sus adláteres en el continente y
tal vez nos dé pautas para comprender los hechos generados por la
delegación española en la Cumbre de Chile.
Aznar establece que
Occidente “ha sido la cuna de los valores que han permitido los mayores
avances de la humanidad” y afirma que éstos “son valores universales”.
Así, se empieza a comprender el porqué de su animadversión hacia el
mundo musulmán y Asia, cunas de las mayores civilizaciones del planeta
muchos milenios antes de que Occidente jugara un papel relevante en la
historia de la Humanidad. Se debe haber inspirado en el amplio bagaje
intelectual del Presidente Bush, quien se refirió a Bagdad como un “oscuro rincón del planeta”,
desconociendo el rol de la antigua Mesopotamia en el desarrollo de las
ciencias y la cultura y como un centro civilizatorio de importancia
trascendental en la modernidad.
Pero según Aznar, “…lamentablemente, hay quienes rechazan esos valores y están dispuestos a acabar con ellos” y agrega que “…es la vieja lucha entre la civilización y la barbarie” .
Aquí se comienza a esbozar el espíritu racista del documento que nos
permite ir encontrando nuestras profundas diferencias con el mismo. Es el primer argumento fascista.
La explicación con que pretende insertar
a América Latina en su falsa lógica civilizatoria está sustentada en su
localización geográfica en Occidente, desconociendo realidades más
importantes que señalan el devenir histórico de los pueblos. Afirma que “FAES,
«Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales», quiere contribuir
a que las ideas de libertad, dignidad humana y democracia sean
efectivas para todos. Creemos que Occidente no es un concepto geográfico sino un sistema de valores universales. Queremos que Occidente triunfe”.
Se nos quiere involucrar en un triunfo
que cuesta la derrota de los africanos, asiáticos y de los pueblos del
Medio Oriente que no pertenecen a Occidente. Incluso al finalizar su
presentación nos asigna un papel “el anclaje definitivo de América Latina en Occidente es crucial para la pervivencia de la civilización occidental” . Su propuesta de conflicto de civilizaciones es el segundo argumento fascista.
En el texto que sigue, encontramos las pautas que en la Cumbre de Chile ejecutaron Zapatero y Juan Carlos: “España no puede limitarse a ser un espectador imparcial” y argumenta que “ante
América Latina se abren dos caminos opuestos. Uno es el que siguen los
países que tienen éxito: el camino de la apertura al mundo, de la
democracia, del respeto por las libertades individuales y del
fortalecimiento del Estado de Derecho. Un camino que atrae inversiones,
genera crecimiento, incentiva a los emprendedores, crea empleo y reduce
la pobreza. Un camino de éxito, democracia y libertad.
El
otro camino aleja de las sociedades abiertas, libres y prósperas.
Tenemos suficiente experiencia histórica –la tiranía en Cuba no es el
único caso– para saber cómo acaba esa ruta. Quienes hoy proponen seguir
esta vía se nutren de ideas caducas: del populismo revolucionario, del
neoestatismo, del indigenismo racista y del militarismo nacionalista” .
Vale decir, una vía es el neoliberalismo
que ha sumido a nuestros pueblos en la pobreza, en la falta de salud,
analfabetismo, dependencia económica, sociedades desiguales, ausencia de
justicia, inequidad en la distribución del ingreso, dependencia, y
subordinación a los imperios. Ese es el camino que según Aznar debemos
transitar o mejor dicho seguir transitando.
A la otra vía le teme, porque le teme al
ejemplo de la Revolución Cubana, le teme al poder del pueblo, le teme a
Evo, un indio que llevado por los bolivianos al gobierno ha elevado
como nunca antes la dignidad de nuestros pueblos originarios. Y le teme a
Chávez, le teme al soldado que defiende la nación, que enarbola el
sentimiento de Patria, no la Patria estrecha de los oligarcas, sino la
Patria Grande que nos propusiera Bolívar.
Concluye su presentación Aznar con su mayor temor hacia las ideas que según él y a partir de su ignorancia, “…constituyen
el ‘socialismo del siglo XXI’, heredero del que, en el siglo XX, generó
miseria y opresión. Vemos con preocupación que esas ideas vuelven a
renacer, incluso con el aval de procesos electorales”.
Esta cita es clave para entender que en ella se esboza el
tercer planteamiento fascista: el temor a las ideas y el cuarto, su
espíritu antidemocrático expresado en su pensamiento de que las
elecciones dan aval a quien el pueblo elija.
En el primer capítulo titulado «América Latina y Occidente»
se pretende hacer un diagnóstico necesario para la propuesta y se
establece una aseveración aberrante que debemos conocer porque en tanto
diagnóstico da las pautas de lo que somos según Aznar, “Occidente
no es patrimonio de un pueblo. Ha tenido múltiples incorporaciones. Se
ha expandido a lo largo de la historia. América Latina es el fruto
histórico de esa expansión que comienza a finales del siglo XV, cuando
los europeos llegan al nuevo continente y se inicia un proceso de fusión
y mestizaje que no ha tenido parangón en la historia. A lo largo de más
de tres siglos los pueblos originarios del continente se van fundiendo
con los aportes humanos llegados del viejo continente. Pero lo más
significativo es la incorporación de todas esas sociedades a la idea de
Occidente, mediante la extensión del Cristianismo, que actúa como
elemento transmisor de toda la tradición occidental del momento y como
motor de incorporación de las sociedades americanas a Occidente”.
Por supuesto no se dice que esa “fusión” y que esa “incorporación a la idea de occidente”
se hizo mediante la fuerza y la imposición y que la misma generó el
mayor genocidio del que se recuerde en la historia, por cierto
financiado, apoyado y bendecido por otros Borbón antepasados de Juan
Carlos.
Más aún, la “tradición occidental del momento” que nos trajeron los españoles fue la del feudalismo más retrógrado de su época, incluso en comparación con la misma Europa.
Debe recordarse que ese año de 1492
cuando los europeos llegaron a nuestro continente, fue el mismo en que
los reyes españoles expulsaron –en medio del mayor oscurantismo
fundamentalista– a judíos y musulmanes de la península. Con ello
expulsaron parte importante de los recursos humanos y financieros que
propiciaban un revolucionario desarrollo capitalista, como ocurría en
Inglaterra, Holanda y los países del norte de Europa. España quedó detenida en el feudalismo, en el atraso y la pobreza.
Eso fue lo que trajeron a nuestro
continente y eso los sumió en su propia dependencia y en un rezago del
que se pudieron empezar a reponer solamente casi cinco siglos después
cuando fue sujeto de financiamiento alemán para colocarse en índices que
le permitieran entrar a la Comunidad Europea. A la reina que propició
esos cinco siglos de atraso la comenzaron a llamar «la Católica».
Continuamos el análisis del documento en su capítulo «¿Dónde estamos?»
Basta el estudio de algunos puntos para
que entendamos hacia donde nos lleva la propuesta fascista. Con respecto
al renacer de los pueblos originarios de nuestro continente que
comienzan a cobrar un protagonismo necesario, después de cinco siglos de
lucha y resistencia y que han llevado a que hoy tengamos al primer
Presidente indígena en nuestra América, a Evo Morales dirigiendo los
destinos del pueblo boliviano, Aznar lo interpreta como que «“El
indigenismo empieza a ser para América Latina lo que el nacionalismo es
a Europa. Resulta tan esclarecedor como preocupante contemplar sus
analogías. Ambos cuestionan los Estados nacionales modernos que
superaron el Antiguo Régimen con el constitucionalismo liberal del Siglo
XIX. El indigenismo sustituye el concepto de ciudadano de una república
por el de miembro de una comunidad étnica, al igual que el nacionalismo
europeo busca fórmulas identitarias excluyentes. Los dos subordinan
principios e instituciones liberales como la división de poderes, el
mérito y capacidad, la igualdad ante la ley y el respeto por los
derechos individuales, al logro de sus objetivos muy cercanos al
totalitarismo”».
Aquí Aznar, además de pecar de ignorante, muestra su cara más cínica, usando el desorden para confundir. En primer lugar es evidente que en su vida jamás ha leído un documento del movimiento indígena latinoamericano.
Ni siquiera en su expresión más radical, el zapatismo ha negado a los
estados nacionales. El EZLN ha reivindicado su condición de mexicanos,
pero han dicho que no quieren seguir siendo mexicanos de segunda ni de
tercera, quieren ser mexicanos con igualdad de derechos y deberes. ¿Sabrá
el señor Aznar que el Estado de Chiapas, en México, con un 35 % de
población indígena tiene un PIB que representa menos de la cuarta parte
del PIB, por ejemplo del estado de Nuevo León en el norte del país? Derecho tendrían a cuestionar a un Estado que nunca los ha tratado como iguales.
El Estado nacional
se debe cuestionar en América Latina, pero por otras razones, en primer
lugar porque no nos consultaron para poner los límites, estos
respondieron a intereses coloniales que se decidieron en la capital de
la metrópoli y, en segundo lugar porque al finalizar la Guerra de
Independencia, las oligarquías se apropiaron de los estados nacionales
para hacerlos excluyentes y para utilizar las riquezas naturales en
beneficio mezquino de una minoría. Para defenderlo recurrieron a guerras
fratricidas en defensa de esos límites coloniales que en determinados
momentos de la Historia atentaban contra la expansión de sus riquezas o
las de empresas transnacionales a las cuales servían.
En su beneficio nuestros pueblos
lucharon y murieron. Las oligarquías transformaron a Chile en enemigo de
Bolivia y de Perú; a Ecuador de Perú; a Bolivia de Paraguay a éste de
Argentina y Brasil; a Colombia de Venezuela; a El Salvador de Honduras; a
República Dominicana de Haití, por mencionar algunos. La fórmula
siempre fue la misma, morían los pobres y se beneficiaban las
oligarquías. Sí, debemos cuestionar los estados nacionales, pero para
integrarnos, para unirnos bajo el ideal bolivariano, debemos abandonar
esa soberanía fatua, para construir una supra soberanía que nos haga
poderosos. Tal vez a eso le teme el señor Aznar.
Pero el colmo de su
desfachatez es cuando pretende comparar al movimiento indígena
latinoamericano con el nacionalismo fascista europeo.
Pero, ¿no es acaso el nacionalismo una
expresión xenófoba y racista de la derecha europea, de partidos
políticos como su autodenominado Partido Popular que pretenden aliarse a
ideas tan reaccionarias que hasta ellos mismos se han visto obligados a
evitar?
¿Acaso Aznar no era aliado de Berlusconi
y de Le Pen y acaso no había autodenominados partidos populares aliados
de los neo nazis Jorg Haider en Austria y Vladimir Zhirinovsky en Rusia
quienes pretendieron llegar al gobierno con programas de rechazo a los
inmigrantes y persecuciones a las minorías religiosas y de orientación
sexual?
¡Cómo puede ahora expresar su repudio y
compararlos con nuestros nobles pueblos originarios algunos de los
cuales en el siglo XV cuando llegaron los bárbaros europeos a nuestras
tierras, tenían civilizaciones más adelantadas en ciencia, tecnología,
agricultura, riego, astronomía, matemáticas y medicina que las que
existían en Europa!
Los pueblos
indígenas no quieren sustituir el concepto de ciudadanos, sencillamente
porque no pueden sustituir algo que nunca han sido. El colonialismo y el
neocolonialismo, y más recientemente los gobiernos neoliberales les han
negado su condición de ciudadanos, los han excluido, los han tratado
como animales, todavía hoy un neoliberal político boliviano,
seguramente militante de algún autodenominado partido popular ha tratado
al Presidente Evo Morales con un epíteto que niega su carácter de
ciudadano. Queremos construir una ciudadanía diferente, la que nos
propuso Bolívar, en la que todos somos iguales ante la ley, no sólo en
deberes, también en derechos. Es todo lo contrario
de lo que proponen los autodenominados partidos populares en Europa que
enarbolan el nacionalismo para defender sus putrefactas sociedades
construidas sobre la base de la explotación de nuestros pueblos y la
expoliación de nuestros recursos durante tres siglos de colonialismo
dirigido por los antepasados de Juan Carlos.
Y continúa Aznar su análisis de «¿Dónde estamos?»: “Esa
aversión común es la que aglutina a la izquierda que fracasó en mayo
del 68 y a la que se le vinieron encima los cascotes del Muro de Berlín;
a los intelectuales que jalearon (sic) el comunismo y hoy ven con
complacencia la pulsión anti-occidental del islamismo yihadista; a los
antiglobalizadores altermundialistas del más distinto pelaje y a las
distintas manifestaciones de indigenismo, populismo y fanatismo
religioso. Todos los que forman parte de esta alianza, difusa pero
operativa, creen ver en ella una oportunidad de acrecentar su influencia
y debilitar a su enemigo común: Occidente. Para ello no dudan en
aliarse los más extraños compañeros de viaje, lo que explica la
creciente cercanía y coordinación entre todos estos elementos y el
islamismo”.
Se ve que Aznar no sabe dónde está. Sus
temores son expresión de ello. ¿Por qué le teme al acercamiento de los
pueblos del mundo? Cree ver una alianza contra Occidente, como si el
conflicto fuera todavía este-oeste o tal vez quisiera con su retórica
que esa fuera la contradicción y que la lucha de civilizaciones que
enarbolara Huntington genere las condiciones óptimas para justificar las
agresiones y las invasiones a los países que poseen grandes reservas en
energía, petróleo, gas y agua.
El conflicto no es este-oeste, el
conflicto es norte-sur y por eso hoy se fortalece el Movimiento de
Países No Alineados, el Grupo de los 15 y otros mecanismos de
acercamiento de los países del sur que a pesar de su diversidad van
encontrando esquemas de unidad y lucha contra el enemigo común el
imperio estadounidense y el fascismo europeo encarnado en Aznar y en los
autodenominados partidos populares y demócrata cristianos.
Aznar y sus acólitos estudian las «Bases ideológicas y estratégicas del populismo».
Así llama a la corriente de movimientos políticos, populares y sociales
que han irrumpido en la realidad política de América Latina para
oponerse a los dictámenes neoliberales. Comienza diciendo: “Durante
los años 70 en América Latina se enfrentaron a una izquierda violenta y
revolucionaria, inspirada por la Unión Soviética, y unas dictaduras con
tintes caudillistas y nacionalistas. Todo ello provocó un círculo
vicioso de acción-reacción, que era justamente lo que el
marxismo-leninismo latinoamericano buscaba, para así justificar el
terrorismo como una respuesta armada legítima a la represión,
generalmente brutal, de los regímenes militares” .
¿Es que Aznar piensa que al fascismo se
le enfrenta solamente por medios pacíficos? Que pregunte si eso es así a
los europeos que tuvieron que entregar millones de vidas valiosas para
librarse del fascismo, del nazismo y del falangismo. O es que con esto
pretende olvidar la gloriosa lucha del pueblo español en defensa de la
república. Tal vez intente defender la memoria de su “padre”, Francisco Franco, –padre también y único elector de Juan Carlos–, quien sí se hacía llamar El Caudillo .
Es totalmente justificable el legítimo derecho a la defensa frente a la
tiranía recogido en casi todas las constituciones del mundo y
consagrado hasta por Santo Tomás de Aquino, los
pueblos dignos –palabra que él desconoce– se vieron obligados a usar
todas las formas de lucha para liberarse del yugo fascista con quien
Aznar manifiesta hoy identidad. Es su quinta manifestación de defensa
del fascismo.
En ese mismo capítulo el documento de FAES expresa: “El
nacionalismo populista encuentra su razón de ser en la existencia del
enemigo exterior, hacia quien desvía la atención de sus fracasos. El
imperialismo, los Estados Unidos, los organismos financieros
internacionales y las multinacionales son los chivos expiatorios
preferidos del populista latinoamericano”.
Esta idea, parece cercana al discurso de
Zapatero cuando en la Cumbre de Santiago de Chile afirmó que un país
nunca podrá avanzar si busca justificaciones de que alguien desde fuera
impide su progreso. Coincidencias, sólo coincidencias.
Sobre Venezuela Aznar se permite opinar y
debemos tomar nota de la particular apreciación que hace de la Cuarta
República como ejemplo de democracia, “El caso de Venezuela
es quizás el máximo paradigma de esa situación. Tras varias dictaduras,
Venezuela accedió a una democracia plena que podía contarse entre las
avanzadas del mundo libre. Su Constitución de 1961 era un modelo de
arquitectura institucional. Dos partidos políticos homologados
internacionalmente, la Acción Democrática socialdemócrata y el
democristiano COPEI, se alternaban en el poder, con un Parlamento
bicameral verdaderamente plural.
El deterioro
institucional, la ineficacia en la gestión y las altas dosis de
corrupción provocaron el colapso de la credibilidad de los políticos
turnantes (sic), lo que se llevó por delante al mismo sistema.”
“Democracia plena”, “arquitectura institucional”, “parlamento verdaderamente plural”, ¿qué es eso?, ¿de qué habla?
Pensará que somos estúpidos o desmemoriados. Será
que los conceptos que enarbola como ejemplo de democracia significan
70% de pobreza, una empresa petrolera controlada desde el norte, niveles
de salud y educación solamente comparados con los de los países más
pobres del mundo en el quinto mayor exportador de petróleo y –lo dicen
los FAEScistas– en su documento “Deterioro institucional, la ineficacia
en la gestión y las altas dosis de corrupción”. ¿Cómo puede haber democracia plena en estas condiciones? Es
una contradicción no resuelta por el capitalismo porque la democracia
es intrínseca con la participación y si no hay participación no hay
democracia a secas, mucho menos plena. No, volver al pasado no es la receta para Venezuela.
En el capítulo que llaman la «Alianza anti sistema» Aznar
se traga –con gusto– todo el discurso antiterrorista de Estados Unidos y
asume cómo válidos los argumentos para la intervención militar en el
continente como lo han denunciado voceros autorizados de las Fuerzas
Armadas de Brasil y de Argentina. En este sentido se plantea que “la
llamada Triple Frontera, el territorio entre Argentina, Brasil y
Paraguay, es un territorio de difícil control por los Estados. En los
últimos años ha aumentado la inquietud por las actividades en esta zona
de grupos islamistas que defienden el terrorismo. La Triple Frontera, en
la que se asienta una considerable población musulmana, ha sido desde
años un centro neurálgico de financiación de grupos terroristas
islámicos, como lo es para el consumo ilícito de armas, el narcotráfico o
el contrabando”.
No señor Aznar: no es de difícil control
de los Estados, es de permanente control de los gobiernos de Argentina,
de Brasil, de Paraguay y de sus Fuerzas Armadas. Tal
como en Irak, donde inventaron armas atómicas que no existían, Aznar se
posesiona de la falacia gringa que pretende controlar el acuífero
guaraní, la mayor reserva de agua del mundo y la Amazonía, la mayor
reserva de oxígeno. En internet han circulado mapas de la
Amazonía, para la enseñanza de geografía a los niños estadounidenses, en
los que aparece una importante porción del territorio sudamericano sin
soberanía. Así como no encontraron armas atómicas en Irak, tampoco han
encontrado “células terroristas” en la Triple
Frontera. Esto sólo cabe en las mentes intervencionistas del
Departamento de Estado y del Pentágono a quien Aznar sirve desde Europa.
A partir de aquí se adentra en el tema
internacional y de manera particular en el de las relaciones
internacionales y no escatima palabras para expresar sus temores
imperiales: “El lanzamiento de la
extravagante Área Bolivariana de las Américas (sic), con Cuba y Bolivia,
como alternativa al ALCA, es otra maniobra que daña posibles avances
integradores en el ámbito comercial” .
Por supuesto para ellos la integración
debe ser casi exclusivamente comercial, sobre todo con políticas de
apertura para nosotros y proteccionistas para ellos. Como si la equidad
no fuera absolutamente contradictoria al mercado. Aquí
expresa una vez más sus temores, le teme a Bolívar, y al modelo de
integración que nos legó, precisamente después de derrotar a los
españoles cuyo jefe máximo era un antepasado de Juan Carlos. Aquí nuevamente muestra su desconocimiento de la historia cuando afirma “La
integración regional de América Latina es una aspiración que arranca
del mismo momento de las independencias. Las monarquías ibéricas dieron a
América una unidad de la que carecía antes, aportando vínculos
institucionales y culturales que han mantenido las distintas naciones
latinoamericanas hasta hoy. Los procesos de construcción nacional de los
diferentes Estados, que fueron acompañados de una fuerte afirmación
patriótica, no llegaron a enterrar por completo la herencia común ni el
anhelo de la unidad americana”
Se equivoca Aznar
al hablar en plural, de las monarquías ibéricas, la colonización
portuguesa si dio una unidad – a su manera, pero unidad al fin– de la
que América, nuestro continente carecía, pero no la española.
Por eso hay un solo y gran país de habla portuguesa mientras que los
colonizados por España somos más de veinte. Deben recordar los
faescistas que el origen de las luchas de independencia en su primera
fase se hizo para lograr la libertad de comercio que la corona (los
antepasados de Juan Carlos) impedía, ese es el resultado de que tengamos
un continente fraccionado.
Y si estos estados mantuvieron una “fuerte afirmación patriótica” y , “no llegaron a enterrar por completo la herencia común ni el anhelo de la unidad americana”
no fue por el legado colonial europeo, fue porque a pesar de la
intención de las oligarquías de borrar todo vestigio de ideal
bolivariano, el sentimiento de unidad se mantuvo a través de casi dos
siglos y es precisamente el que renace hoy en varias latitudes del
continente hecho gobierno y hecho pueblo en el poder.
Aznar se atreve a plantear su idea de integración para América Latina, aconseja “la
creación de una institución nueva, que a imagen de la OCDE, heredera de
la OECE que surgió de la cooperación entre Estados Unidos y Europa en
la inmediata posguerra, debería ser capaz de canalizar la ayuda y
orientar las políticas.
Esta
Organización Latinoamericana de Cooperación Económica, sin contener
elementos de supranacionalidad políticamente inasumibles ni caer en
burocracias clientelares y parasitarias, sería un instrumento para
reforzar la institucionalidad y la seguridad jurídica en la región”.
El ex Presidente del estado español nos
propone que copiemos a Europa, pero parcialmente. Nos dice que hagamos
una instancia estrictamente económica y que a diferencia del viejo
continente, no generemos elementos de supranacionalidad, o sea libre
circulación de mercancías –léase apertura de mercados– pero que no se
nos ocurra avanzar hacia la unidad, hacia la creación de la nacionalidad
latinoamericana y caribeña que nos haría fuertes en el escenario
internacional. En otras palabras, intégrense para
que hagamos un gran mercado en el que Estados Unidos y Europa puedan
entrar fácilmente, pero nada más. Sólo le faltó proponer que Juan Carlos
podría ser nuevamente nuestro rey. Pareciera que los
redactores de este libelo, entre los que se incluyen Leopoldo López y
Julio Borges nunca hubieran leído los escritos del Libertador.
A continuación su propuesta de seguridad dice: “América
Latina debe cooperar en materia de seguridad y lucha contra el
terrorismo internacional junto a Europa y América del Norte, mediante la
creación de una asociación estratégica entre la OTAN y Colombia.
Asimismo con aquellos otros países latinoamericanos que deseen sumarse a
ella”.
¡¡¡Genial!!! Aznar,
nos dice que –así como él hizo , cuando fue Presidente del Estado
español elegido democráticamente– que nos debemos plegar a las políticas
–supuestamente anti terroristas– surgidas de los laboratorios del
Pentágono, de seguro para que nuestros jóvenes –tal como los jóvenes
españoles– sirvan de carne de cañón en cuánta guerra imperial se le
ocurra desatar a Estados Unidos para la conquista de países y
territorios que le provean de materias primas y energía y le permitan
sostener su modelo de sociedad despilfarradora y consumista. Además, ya
definió la asociación estratégica de la OTAN con Colombia, sin
preguntarle a los colombianos, seguramente contando con el apoyo
irrestricto del paramilitar que gobierna el hermano país.
Le asigna un papel a Estados Unidos, “en
el plano hemisférico, las claves de la integración latinoamericana y de
su anclaje en el mundo occidental pasan por las complejas relaciones
con los Estados Unidos. Su compromiso, hoy en día, con la libertad y los
derechos fundamentales lo sitúa como un garante activo de estos valores
en todo el mundo.
EEUU debe asumir el
papel de agente impulsor de ‘las Américas’, concepto que integra a
América Latina con la primera potencia mundial y el Canadá” y otro a la Unión Europea, al afirmar que “está
en condiciones de ejercer su influencia para atraer América Latina a
modelos de gestión occidentales y rebajar los aventurismos (sic)
políticos. En el aspecto económico, la Unión Europea puede
proceder a la revisión, en coordinación con los Estados Unidos, de las
políticas de ayuda al desarrollo, tanto las propias como las de los
organismos multilaterales, para mejorar su eficacia”.
Parece clara la propuesta. A pesar de
que en todo el documento habla de América Latina e incluso en la
introducción se dedican varios párrafos para explicar con qué criterio
se utiliza este concepto, a pesar de que pareciera defender la idea
Iberoamericana, al final es imposible ocultar bajo el eufemismo de ‘las
Américas’ lo que el fascismo internacional nos propone es asumir el
panamericanismo, la Doctrina Monroe y la hegemonía de Estados Unidos
como ideal de integración.
En esta oferta, a la Unión Europea le corresponde el papel de “atraernos” a “modelos de gestión occidentales”,
que es otro eufemismo para llevarnos a asumir su conducción a cambio de
las migajas que conceden para cooperación, las cuales ni siquiera
cumplen los Acuerdos del Milenio –salvo muy contadas excepciones de
algunos países del norte de Europa– mientras recurren a multimillonarios
recursos para financiar invasiones y guerras de ocupación.
Por supuesto España tiene su papel, que
raya en lo insólito y que tal vez nos permita entender el comportamiento
de Juan Carlos en defensa de su jefe político, “España tiene, como ningún país europeo, la doble condición europea y americana.
Esta característica ha hecho de España, desde su ingreso en la Unión
Europea, el principal interlocutor e impulsor de las relaciones entre
Europa y sus socios iberoamericanos. Éstos no hallarán mejores valedores
de una agenda europea para América Latina que España y Portugal; al
mismo tiempo, este papel da un peso específico a los dos países ibéricos
en el escenario europeo”.
Por un decreto de los fascistas España
pasó a ser un país americano auto atribuyéndose el papel de interlocutor
de nuestros países con Europa, cómo si fuera imprescindible su
cometido, o es que acaso no se acepta que somos naciones libres y que no
necesitamos interlocutores con nadie. La explicación real viene en la
segunda parte del párrafo. España sí necesita a
América Latina para tener peso específico en Europa, igual como hace más
de dos siglos cuando los antepasados de Juan Carlos utilizaron nuestros
recursos para pagar su enriquecimiento y sus sinvergüenzuras, y de esa
manera mantener un estatus que le diera algún “peso específico” en el concierto europeo.
Para ello, lo “maravilloso”
de cualquier relación asimétrica, la búsqueda de la hegemonía y la
institucionalización de lo iberoamericano que no debería tener ningún
valor para nosotros, “La XII Cumbre de Bávaro (República
Dominicana, 2002) y la XIII Cumbre de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia,
2003) decidieron, por iniciativa española, dar un salto cualitativo
importante en el proceso de institucionalización de las Cumbres,
mediante la creación de una Secretaría General Iberoamericana (SEGIB),
organismo internacional con sede en Madrid, como órgano de apoyo
institucional, técnico y administrativo de la Conferencia
Iberoamericana.“
Entonces, para lo panamericano tenemos
nuestra sede en Washington y para lo iberoamericano en Madrid, mientras
que el ALBA es algo extravagante e “iniciativas como la
Unión Sudamericana que se propugna desde instancias brasileñas, dejando
fuera a México y a América Central, además de ser difícilmente viables,
distraen esfuerzos que podrían concentrarse en objetivos compartidos
para toda América Latina”. En pocas palabras, las propuestas que
tiene su sede en las capitales de las metrópolis son geniales, mientras
que nuestras iniciativas de integración y unidad son “extravagantes” y “difícilmente viables”. Es el menosprecio y el desprecio más recalcitrante hacia lo que somos y hacia lo que nos proponemos. Sexta expresión de un claro pensamiento fascista.
Finalmente, le dedican un espacio especial a la Revolución Cubana, lo llaman “la agenda cubana” .
Sorprendentemente coincidimos con Aznar, “El
hecho de dedicar una atención especial en un trabajo sobre América
Latina a Cuba es ya de por sí una anomalía, como lo es la enorme
producción intelectual y académica que generan la isla y su futuro”. Debe ser para estos “superdotados” una “anomalía”
que la Revolución Cubana exista después de casi 50 años de agresiones y
bloqueo de la potencia más poderosa que haya tenido la Humanidad y
mayor todavía que siga siendo objeto de admiración, investigación y
estudio en todos los rincones del planeta, pero sobre todo debemos
agradecer el reconocimiento de FAES al Comandante Fidel Castro. Dejémoslo en sus propias palabras “…
la resistencia física y el empecinamiento ideológico de Castro han
dejado obsoletos la mayoría de los escenarios trazados, que además han
de adaptarse a las nuevas circunstancias internacionales”.
También un gran reconocimiento a la hazaña del pueblo cubano y a la capacidad de conducción de su gobierno “en
el terreno económico, tras muchos años de penurias económicas, el
castrismo ha encontrado un equilibrio entre la mínima apertura
imprescindible a la inversión extranjera y el control de una economía de
Estado, que obedece antes a criterios políticos que económicos. El
nuevo mercado energético mundial, la posibilidad de encontrar petróleo
en el Golfo de México y una sociedad acostumbrada a vivir con lo
imprescindible, permiten aventurar un mantenimiento de la viabilidad
económica de la isla en los próximos años.”
Cierran su análisis de Cuba obviando algo que no puede pasar inadvertido “En
el plano internacional, tras las dificultades de Castro hasta el año
2000, reflejadas en su soledad durante la Cumbre Iberoamericana de
Panamá, Cuba ha ido reconstruyendo una red de apoyos internacionales que
le permite afrontar el futuro con más tranquilidad que nunca”.
Obvia algo importante que es expresión de la verdadera calaña y la bajeza moral de Aznar. Aparte
que nunca Cuba ha estado sola, porque la permanente solidaridad
material y humana con todos los países del mundo que caracteriza al
proceso revolucionario cubano es retribuido por sus pueblos que en
manifestación de apoyo y respaldo, año tras año en las votaciones de
Naciones Unidas repudian el bloqueo criminal a que es sometida la isla
del Caribe por Estados Unidos, y lo peor, deja de lado que esa Cumbre
estuvo signada por el intento de asesinato del Comandante Fidel Castro
por el terrorista Posada Carriles. No puede ser un olvido involuntario.
Debe estar encubriendo a su amigo terrorista, hoy protegido por las
redes mafiosas que gobiernan el imperio estadounidense. “Dime a quien
proteges y te diré quien eres, dime lo que se te olvida y te diré quien
eres”. Aznar y la FAES al proteger mediante la omisión a Posada Carriles
demuestran su verdadera vocación terrorista. Séptima manifestación
fascista.
Hemos expuesto algunas de las propuestas
de Aznar en su documento rector para activar su política
latinoamericana y hemos demostrado a partir de su propio discurso su
carácter criminal y fascista. Ese instrumento elaborado en enero de este
año sirvió a las huestes fascistas para lanzarse en su cruzada contra
los pueblos y gobiernos que desarrollan políticas populares y
progresistas en la región, en particular contra el Presidente Hugo
Chávez.
Coincidiendo con el lanzamiento de este
libro, el 27 de enero asume la dirección de la Organización Demócrata
Cristiana de América (ODCA), el secretario General del PAN mexicano
Manuel Espino. Con ello se comenzó a implementar el plan propuesto en
“América Latina: una agenda de libertad”. Espino fue financiado por
FAES, por la Fundación Konrad Adenauer del Partido Social Cristiano
alemán. Esta Fundación “aportó
el grupo de asesores que apuntalaron la estrategia para que Espino
resultara el líder de la organización. De ese equipo, ninguno era
mexicano”.
Espino es dirigente nacional de «El Yunque»
organización de origen paramilitar de ultra derecha creada para
defender a los católicos de “la masonería, el comunismo y los judíos”.
Además de Espino son miembros de «El Yunque» altos
dirigentes del PAN como la esposa de Vicente Fox, Martha Sahagún, el ex
secretario del trabajo y de gobierno de Fox, Carlos Abascal y el ex
senador Luis Felipe Bravo Mena.
La alianza entre la ODCA y este
movimiento fundamentalista de derecha mexicano se ha configurado a
través del PAN. Al colocar a uno de sus líderes más prominentes a
dirigir la ODCA, «El Yunque» se ha asegurado orientar está organización hacia un accionar desde posiciones de ultra derecha con una clara vocación neonazi.
Espino es un operador político de Vicente Fox quien ha representado la más abyecta lealtad y subordinación a los “ideales de Bush y Aznar”.
Su posición de extrema derecha le ha llevado, incluso a tener
contradicciones profundas con el actual Presidente mexicano, Felipe
Calderón, también militante del PAN, pero quien se ha planteado una
política más pragmática hacia América Latina, buscando un acercamiento
con gobiernos progresistas y de izquierda sobre la base del respeto
mutuo y la no intervención en los asuntos internos. Así, ha restablecido
a plenitud las relaciones con Cuba y Venezuela, llevadas a su nivel más
bajo durante el gobierno de su antecesor.
En la continuación de la campaña anti
venezolana la agencia Reforma de México informó el 24 de abril que
Vicente Fox convocó a una reunión para el día 28 del mismo mes en su
rancho San Cristóbal, en Guanajuato, México, en la cual participarían
dirigentes internacionales demócrata cristianos para “diseñar una estrategia contra el mandatario venezolano Hugo Chávez” .
La información fue obtenida a partir de
declaraciones ofrecidas por Carlos Ocariz, Secretario General del
Partido Primero Justicia, desde Estrasburgo, Francia donde se encontraba
por invitación del auto denominado PP de España. Fox y Espino también
llegaron a Estrasburgo donde según explicó Antonio López Izturiz
secretario general de la Internacional Demócrata de Centro , “…la
visita de Fox tiene como objetivo la elaboración de una estrategia para
coordinar los esfuerzos de los partidos conservadores y sus fundaciones
afines contra la amenaza populista que representa el movimiento
liderado por el Presidente Hugo Chávez”.
Al día siguiente, 25 de abril, el periódico mexicano El Universal entrevistaba a Marcelino Miyares, “presidente” del PDC de Cuba y primer vicepresidente de la ODCA quien informaba ”que
se allegarán recursos de fundaciones estadounidenses y de
organizaciones de España y otros países europeos para lograr su
objetivo: convencer a los países de América Latina de no permitir el
crecimiento de gobiernos populistas o de izquierda”. Así mismo informaban que se crearía la ODCA-norteamérica para obtener recursos de Estados Unidos y Canadá.
Como si fuera una secta secreta, Miyares informó que no se puede dar a
conocer los nombres de las organizaciones que en Estados Unidos van a
dar apoyo económico a ODCA. No es difícil suponer
que la Nacional Endowment for Democracy (NED) y otras organizaciones que
sirven de tapadera a la CIA y el Departamento de Estado serán generosos
contribuyentes de los aznaristas en América Latina.
Miyares expuso “que
las prioridades de la ODCA para los próximos meses son ganar las
elecciones en República Dominicana -a través del Partido Demócrata
Cristiano de este país-, Venezuela y Cuba”.
Miyares y Espino establecieron una
alianza que les dio los dos más altos cargos de la ODCA a partir de una
relación simbiótica en las que el primero aportó sus relaciones con
financistas estadounidenses y el segundo le otorgó reconocimiento a los
cuatro ultra minúsculos partidos demócrata cristianos cubanos que tienen
todos su sede en Miami y una militancia que no alcanzaría para crear un
equipo de baloncesto.
En un artículo publicado por Nydia
Egremy en la segunda quincena de abril del 2007 por la revista
Contralínea de México dice que “para profundizar en el
vínculo entre Miyares y Encino, cabe consultar el sitio electrónico
www.pdc-cuba.org que exhibía un documento revelador sobre el papel de
Espino en la red de la derecha internacional que no oculta su visión
confesional. Se trata de un «informe exclusivo» de la reunión que Espino sostuvo en Miami con dirigentes del exilio cubano en Miami, el 19 de agosto del 2006”.
Dando seguimiento a las operaciones que
les encargara Aznar en Estrasburgo, ese mismo día 25 de abril, Fox y
Espino arribaron a la ciudad de San Diego, Estados Unidos para
participar en un evento organizado por el Instituto de las Américas en
el cual el ex Presidente mexicano calificó al gobierno venezolano de "autoritario, demagogo y dictatorial” y agregó que cabalgaría "a lomo de mi caballo para dirigirme hacia el sur" para "defender a los venezolanos de su propio gobierno chavista”.
En otra perspectiva del asunto en
cuestión, es de todos conocido el origen falangista del líder fundador
de la Democracia Cristiana chilena Eduardo Frei, y su complicidad con el
golpe de estado de septiembre de 1973. Este partido, junto al PAN
mexicano y el autodenominado PP español han configurado el tridente que
encabeza la reorganización de la derecha en Latinoamérica.
El chileno Gutemberg Martínez, ex
Presidente de la ODCA, apoyó el golpe de estado contra el Presidente
Chávez en 2002 y el vicepresidente de esa organización José Rodríguez
Iturbe fue nombrado canciller del efímero gobierno fascista de Carmona
Estanga. Martínez estuvo en Caracas dos semanas antes del golpe de
estado sosteniendo reuniones con personeros de la oposición al
Presidente Chávez. La esposa de Martínez, Soledad Alvear era la
cancillera chilena en esa época y se reunió con Aznar para dar el
beneplácito a la intentona. Hoy es la Presidenta del PDC chileno y
Alejandro Foxley, canciller actual de Chile miembro prominente de ese
partido.
A Chile le correspondía ser el país
anfitrión de la XVII Cumbre Iberoamericana. El tridente no podía
desaprovechar la posibilidad de avanzar en su táctica de generar
conflictos y tratar de dividir a los países latinoamericanos. Foxley y
Alvear debieron haber recibido instrucciones de Aznar en ese sentido.
Manuel Espino estuvo en Chile a finales de septiembre, pero su visita
levantó una polvareda en el seno del PDC. Leal a sus profundas
convicciones ideológicas se reunió el día 29 en Santiago con los líderes
de los partidos pinochetistas de la extrema derecha chilena Renovación
Nacional (RN) y Unión Democrática Independiente (UDI). Hernán Larraín de
la UDI dijo a la prensa que “tuvimos una muy buena conversación, donde se abordaron muchos temas”.
Seguramente algunos de ellos fueron la manera de llegar a acuerdos para
generar problemas ante la previsible asistencia del Presidente Chávez a
la Cumbre.
La DC chilena se
quejó a Espino por las reuniones que sostuviera con los partidos de la
ultra derecha, el Presidente de la ODCA le contestó que estaba apostando
a la apertura, dejando claro que la búsqueda de la ampliación de la
ODCA y eventualmente de la IDC no se hará buscando el centro sino la
derecha.
Más recientemente el 30 de octubre, y en
su afán de calentar el ambiente de la Cumbre, las huestes de Aznar
enclavadas en la DC chilena emitieron un comunicado en el que con un
puntual sentido intervencionista expresaron opiniones respecto al
sistema político cubano y venezolano. Según
informaciones dadas a conocer, esta posición comenzó a ser trabajada
hace poco más de un mes en la comisión internacional del partido, que
encabezan los dirigentes Tomás Jocelyn-Holt, Exequiel Silva y Carlos
Tudela. Una semana antes fue acordada y entregada a la mesa
directiva y a los parlamentarios ligados al tema internacional, quienes
la aprobaron y oficializaron a nombre del PDC.
Esta postura fue
comunicada por canales informales a los dos ministros DC del gabinete
Bachelet: el de Interior, Belisario Velasco, y su par de Relaciones
Exteriores, Alejandro Foxley, quienes hicieron llegar la inquietud de la
colectividad a la Presidenta Bachelet.
Con ello, además de crear nuevas
tensiones al interior de la Concertación que gobierna Chile, son
consecuentes con las declaraciones de Espino quien llamó a la DC chilena
a repensar su estadía en la Concertación, con el deseado ánimo de
llevarla a una alianza con la extrema derecha, más consecuente con el
cumplimiento de los objetivos del tridente.
Finalmente, siguiendo los acordes que
impartía la partitura de Aznar, de Fox y Espino, en una clara
provocación ajena al espíritu de la Cumbre el diputado derechista chileno Iván Moreira, intentó entregar en la embajada venezolana una carta declarando a Chávez ’persona no grata’
el mismo día de inicio de la magna reunión. Cientos de representantes
del digno pueblo chileno congregados a las puertas de la representación
diplomática venezolana se encargaron de poner en su lugar a este retoño
de Pinochet, el dictador delincuente.
Estos son los antecedentes. Así llegamos
a la Cumbre. A pesar de los grandes esfuerzos de la Presidenta Bachelet
por desarrollar la reunión en un marco democrático, de debates y
discusiones que tomaran cuenta del nuevo espíritu latinoamericano, el
PDC un partido de su alianza y Alejandro Foxley su propio canciller
trabajaron para sabotear el evento, subordinando los intereses
nacionales y de la región a un credo reaccionario que sigue los mandatos
del imperio estadounidense y la ideología “fascista”.
El sábado 10, día
del desagradable incidente en el marco de la Cumbre se hicieron públicas
varias cosas. En primer lugar que la situación está cambiando en
América Latina; segundo, que es imposible –en el siglo XXI– seguir
manteniendo rígidos protocolos medievales que impiden el debate y la
discusión, tercero que es bueno que a través de los medios de
comunicación, los pueblos conozcan la actuación del estadista que los
representa porque no es posible avasallar la verdad cuando esta es
pública.
El altercado originado ese día, no fue
un incidente menor, es la culminación de un largo proceso de
provocaciones, injerencias e intentos desestabilizadores y golpistas de
la derecha internacional en la cual a Aznar le ha cabido un papel
relevante, en particular en el golpe de estado de abril de 2002 en
Venezuela. Las Cumbres permiten denunciarlo, para que el mundo conozca la actitud imperial y avasalladora de las empresas transnacionales.
Eso fue lo que hicieron el Presidente Chávez y el Presidente Ortega,
aprovecharon un escenario propicio porque cómo dijo el periodista
español Pascual Serrano: ”¿Cuándo es el momento para
decirlo? No hay Cumbres Iberoamericanas bajo la temática ’los golpes de
Estados que se quisieron dar en América Latina y quiénes estaban detrás
de ellos’, de modo que habrá que explicarlo en algún momento que los
Presidentes se reúnan y debatan.”
Finalmente, algunos párrafos para un personaje insignificante que quiso cobrar protagonismo en la Cumbre. Juan
Carlos pensó que estaba en España donde está autorizado legalmente a
ser irresponsable. En efecto, los artículos 56 y 64 de la Constitución
española de 1978 establecen que “la persona del rey es inviolable y no sujeta a responsabilidad”. Pero Juan Carlos no estaba en España,
se encontraba en una reunión de jefes de estado y gobierno –casi todos
muy responsables– porque al menos sus pueblos tienen instrumentos
jurídicos para reclamárselo.
Se ha publicado un libro sobre su vida. Quien se interese lo puede consultar. Su título “Un rey golpe a golpe, biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón”
escrito por Patricia Sverlo. Esto es un seudónimo porque –cosas de la
libertad de expresión– la propia autora expone su temor a ser perseguida
por escribir una obra en defensa de las perversas ideas republicanas.
Según ella quien escribe sobre el rey “ puede ser perseguido de oficio y padecer las “caricias” de todo el aparato de estado del Reino de España”.
No vamos ahora a entrar en detalles
sobre si es cierto que en su camino al reinado Juan Carlos mató a su
hermano y traicionó a su padre y a varios otros familiares. Esos pueden
ser chismes para dañar su imagen.
Lo que si es cierto
es que el 12 de julio de 1969 mientras comía con el dictador, éste lo
designó como su sucesor con el título de rey. No hubo convocatoria a
elecciones, tampoco registro ni campaña electoral. Sólo un elector, el
peor asesino que tuvo España en todo el siglo XX. Esa es la legitimidad
de su reinado. Juró el 23 de julio de ese año, a partir de lo cual, se
reunía todos los lunes con el «Caudillo».
Desde ese momento se implementó por parte del Opus Dei , la “Operación Lolita”,
a la que pronto de plegaron varios órganos gubernamentales de Estados
Unidos, encaminada a garantizar una transición pacífica hacia la
restauración monárquica. Uno de los objetivos de esta operación era
crear partidos políticos acordes a la nueva estructura que debía tener
el Estado.
Esto, a pesar que en 1970 se hizo una
encuesta que arrojó que el 49% de los españoles opinaba que se debía
establecer la república, 29,8% mantener el régimen y sólo 20,8% querían
la monarquía. Como en Estados Unidos, no siempre el que tiene más votos es el que gana.
Juan Carlos asumió la corona dos días después de la muerte del dictador, bajo los gritos de “¡Muera el rey fascista!” Los propios estudiantes falangistas tenían un lema ”No queremos reyes idiotas”.
Como Rey de España, Juan Carlos asumió
todo lo que corresponde a la corona (confirmado como legítimo en la
Constitución de 1978). Esto le da el título grande de «Su Majestad» que incluye ser el rey de “…las Indias Orientales y Occidentales; de las islas y tierra firme del Mar Oceánico”.
Eso debió tener
presente cuando se permitió hacer callar al Presidente Chávez,
seguramente no debe saber lo que ocurrió en Ayacucho hace más de 180
años.
Pero, cuál es la relación de Juan Carlos
con Aznar que lo obliga a salir tan intempestivamente en su defensa.
Son de la misma familia, “hijos” del mismo dictador falangista, manifestación española del fascismo.
Manuel Fraga Iribarne fue el ministro de Interior bajo el régimen de Franco, por tanto era el Jefe de la policía política. En el período franquista más de 200 mil españoles fueron asesinados o murieron en campos de concentración. Ha llegado a definir el gobierno de Franco como el mejor régimen del siglo XX.
Fraga Iribarne, subordinado de Franco es
el fundador del autodenominado Partido Popular y mentor político de
José María Aznar. Siguiendo la tradición lo eligió como su sucesor al
frente de PP. El mismo Aznar fue miembro del
partido fascista durante el régimen de Franco, y jamás ha denunciado al
régimen en el cual tanto su padre como su abuelo jugaron un papel
primordial.
De manera que Juan Carlos y Aznar vienen del mismo cubil,
por lo menos ideológicamente hablando y por eso el primero se sintió
herido en lo más íntimo cuando representantes de pueblos dignos lo
azotaban con la verdad de una actuación ilegal y anti democrática del
segundo.
Eso es comprensible, pero no su reacción histérica, fuera de lugar en un magno evento como en el que se encontraba.
La presidenta chilena se vio obligada a
tratar de controlar la reunión que se le iba de las manos. ¿En que
pensaba para ello? En el reconocimiento hecho por Aznar en su «Agenda para la libertad» cuando afirma que ”no
existe una sola izquierda latinoamericana. En un extremo de este
segmento se situaría, entre otros, el Partido Socialista de Chile, hoy
parte de la coalición gobernante; se trata de una izquierda cercana a la
socialdemocracia europea” o tal vez rememoraba
aquel día de marzo de 2003 cuando Aznar por instrucciones de Bush quiso
presionar al Presidente Lagos para que Chile apoyara la invasión de
Estados Unidos a Irak, a lo mejor recordaba la figura de su padre,
honorable soldado, leal a Salvador Allende, torturado y asesinado por
las hordas fascistas que usurparon por la fuerza el poder en Chile el 11
de septiembre de 1973.
Nunca lo sabremos. Con
gallardía y dignidad dio seguimiento a la agenda de la Cumbre, dejando
que el Borbón, en su reacción histérica, engullera en soledad su
soberbia monárquica y su ceguera ante la evidencia de que esta América
Latina se comienza a parecer cada vez más a la que un 9 de diciembre de
1824 en Ayacucho derrotara y expulsara para siempre al ejército colonial
enviado por sus antepasados para intentar someternos y sojuzgarnos.
Hoy podemos repetir aquel canto de
patria y humanidad que a comienzos de los años 60 estremeció a los
revolucionarios y a los pueblos desde el Río Bravo a la Patagonia en la
voz del comandante de la Isla de la Libertad: “Ahora,
esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta
en todo el Continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta
masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia,
la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir.
Porque ahora, por los campos y las montañas de América, por las faldas
de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o en el
tráfico de las ciudades o en las costas de los grandes océanos y ríos,
se empieza a estremecer este mundo lleno de razones, con los puños
calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos
casi quinientos años burlados por unos y por otros. Ahora sí, la
historia tendrá que contar con los pobres de América…”
“Porque
esta gran humanidad ha dicho: «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su
marcha de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera
independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.
Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de
Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable
independencia"
 |
Altercom Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Sergio Rodríguez Gelfenstein Académico e internacionalista venezolano.
|
Agradecemos a la FAES
que en el mapa que ilustra su libro hayan incorporado a las Islas
Malvinas a América Latina porque las Malvinas son argentinas y
solicitamos muy respetuosamente enviar ese mapa a sus amigos Margaret
Thatcher y Tony Blair.


|